mayo 10, 2008

“Perdemos nuestra vida con alegría”

(Lautreamont)

Esta es una carta en cadena y un mensaje. Es la última palabra. Para terminar un largo esfuerzo. Cuando recibas esta carta, estaremos muertos. Y queremos, que luego de enviar lo más posible de copias a los “todavía-no-muertos”, QUITAR TU PROPIA VIDA sin duda alguna. Fiel a nuestro lema “Muero luego Existo”.

La vida es una ilusión y se vuelve ridícula e insignificante cuando la enfrentamos. Lo seguro que ofrece la vida es: Muerte.

Vamos a él, comprometidos a él.

Y antes es solo agonía y absurdo.

El hombre viene solo y permanece solo. Su vida es una interminable pelea puesta sobre él.

Un esfuerzo contra su deseo. El impulso más dulce. Que sostiene todo de nosotros en sus manos: THANATOS; el anhelo a la muerte. Es sobre tiempo, la vida es un anacronismo.

“En seir días Dios creó el cielo y la tierra. En el séptimo, se suicidó…”

“¡Muramos!”

El evangelio acorde a “La hermandad del séptimo día”

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