(Lautreamont)
Esta es una carta en cadena y un mensaje. Es la última palabra. Para terminar un largo esfuerzo. Cuando recibas esta carta, estaremos muertos. Y queremos, que luego de enviar lo más posible de copias a los “todavía-no-muertos”, QUITAR TU PROPIA VIDA sin duda alguna. Fiel a nuestro lema “Muero luego Existo”.
La vida es una ilusión y se vuelve ridícula e insignificante cuando la enfrentamos. Lo seguro que ofrece la vida es: Muerte.
Vamos a él, comprometidos a él.
Y antes es solo agonía y absurdo.
El hombre viene solo y permanece solo. Su vida es una interminable pelea puesta sobre él.
Un esfuerzo contra su deseo. El impulso más dulce. Que sostiene todo de nosotros en sus manos: THANATOS; el anhelo a la muerte. Es sobre tiempo, la vida es un anacronismo.
“En seir días Dios creó el cielo y la tierra. En el séptimo, se suicidó…”
“¡Muramos!”
El evangelio acorde a “La hermandad del séptimo día”
